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¿Qué es el Vape?

Riesgos, Consecuencias y Alternativas en República Dominicana
24 de julio de 2025 por
¿Qué es el Vape?
Dr. Wander Santos, MD

En los últimos años, el uso de cigarrillos electrónicos conocidos popularmente como vape o vapeadore  se ha expandido rápidamente en República Dominicana, convirtiéndose en una tendencia cada vez más común entre adolescentes y jóvenes adultos. Muchos usuarios creen, de forma equivocada, que vapear es una alternativa “más saludable” o “menos dañina” que fumar cigarrillos tradicionales. Sin embargo, diversos estudios demuestran que esta práctica no está exenta de riesgos: el vapeo expone al organismo a sustancias químicas nocivas, genera adicción a la nicotina y puede ocasionar serios problemas de salud a corto y largo plazo. Por eso, es fundamental conocer la verdad detrás de esta moda y promover una cultura de prevención e información responsable.

¿Qué es el vape?

El vape, también llamado cigarrillo electrónico, es un dispositivo alimentado por una batería que calienta un líquido especial conocido como e-liquid o e-juice para transformarlo en un aerosol o vapor que el usuario inhala. Este líquido suele estar compuesto por nicotina, sustancias químicas como propilenglicol y glicerina vegetal, además de aromatizantes que imitan sabores de frutas, caramelos, postres y mentol, lo que lo hace particularmente atractivo para los jóvenes.

Existen varios tipos de vapeadores: desde dispositivos desechables hasta sistemas recargables más sofisticados que permiten ajustar la potencia y la cantidad de vapor.

Aunque inicialmente fueron creados como una alternativa para ayudar a los fumadores a dejar el cigarrillo convencional, en la práctica muchos usuarios especialmente adolescentes y jóvenes adultos comienzan a consumir nicotinadirectamente a través del vape, sin haber fumado antes. Esto puede llevar a una rápida dependencia y a una normalización del hábito de inhalar sustancias químicas, abriendo la puerta a problemas de salud respiratoria y a la adicción a largo plazo.

En República Dominicana, la venta de estos dispositivos se ha expandido sin una regulación estricta, lo que facilita su acceso a menores de edad y contribuye a su popularidad en escuelas y universidades. Por eso, es esencial comprender cómo funciona el vape y por qué no es tan inofensivo como muchos creen.

Consecuencias y enfermedades asociadas

Vapear no es inofensivo. Diversos estudios científicos y organismos de salud nacionales e internacionales advierten sobre los riesgos reales que conlleva esta práctica, tanto a corto como a largo plazo. A continuación, se detallan algunas de las consecuencias más comunes y peligrosas:

  • Dependencia a la nicotina: Muchos líquidos para vapeo contienen concentraciones de nicotina incluso mayores que algunos cigarrillos convencionales, lo que provoca una adicción rápida y profunda, especialmente en adolescentes y jóvenes cuyo cerebro aún se encuentra en desarrollo.
  • Daño pulmonar grave: Se han documentado casos de lesiones pulmonares agudas (conocidas como EVALI, por sus siglas en inglés: E-cigarette or Vaping Product Use-Associated Lung Injury). Estas lesiones pueden causar inflamación severa, dificultad respiratoria, hospitalización e incluso la muerte.
  • Afectación del sistema cardiovascular: El vapeo eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares como arritmias, hipertensión, infartos y accidentes cerebrovasculares.
  • Enfermedades respiratorias crónicas: El uso prolongado puede generar tos persistente, bronquitis, aumento del riesgo de asma y una disminución significativa de la capacidad pulmonar, afectando la calidad de vida y el rendimiento físico.
  • Irritación bucal y de garganta: La inhalación constante de vapor caliente y sustancias químicas produce resequedad, ardor, inflamación de la garganta, encías irritadas y riesgo de infecciones.
  • Exposición a sustancias tóxicas y cancerígenas: Algunos líquidos contienen metales pesados, formaldehído y otras sustancias químicas que, al calentarse, liberan componentes potencialmente cancerígenos, afectando los pulmones y otros órganos con el tiempo.

En República Dominicana, donde la regulación y los controles de calidad de estos productos son limitados, el riesgo de consumir líquidos adulterados o sin certificación aumenta, multiplicando las posibilidades de complicaciones graves.

Síntomas de alerta

Si usas vape o conoces a alguien que lo haga, es fundamental estar atento a ciertos síntomas de alarma que pueden indicar que el cuerpo ya está sufriendo los efectos negativos del vapeo. Reconocerlos a tiempo puede marcar la diferencia y permitir buscar ayuda médica antes de que la situación se agrave.

Algunas señales de advertencia incluyen:

  • Tos persistente: Una tos que no desaparece, se vuelve más intensa o se acompaña de flema, puede ser signo de inflamación o daño pulmonar.
  • Dolor o presión en el pecho: El malestar en el pecho puede estar relacionado con problemas respiratorios graves o afectación del corazón.
  • Falta de aire o fatiga al respirar: Dificultad para respirar o cansancio inusual incluso realizando actividades cotidianas son señales claras de que los pulmones no están funcionando bien.
  • Dolores de cabeza frecuentes: El vapeo puede alterar la circulación de oxígeno y provocar cefaleas persistentes.
  • Mareos, palpitaciones o ritmo cardíaco irregular: Pueden ser indicios de afectación cardiovascular por la nicotina o sustancias químicas inhaladas.
  • Irritación de garganta o boca: Resequedad, dolor o inflamación en la garganta y la cavidad bucal son síntomas comunes que no deben normalizarse.

Si presentas uno o más de estos síntomas, lo recomendable es suspender el uso del vape de inmediato y consultar a un médico, preferiblemente un especialista en neumología o cardiología, para recibir un diagnóstico y tratamiento oportuno.

¿Existe cura o tratamiento?

La principal y más efectiva forma de evitar complicaciones graves es dejar de vapear lo antes posible. Aunque no existe una “cura mágica”, abandonar el vapeo detiene la exposición a sustancias tóxicas y permite que el cuerpo comience a recuperarse de manera natural, reduciendo el riesgo de enfermedades pulmonares y cardiovasculares a largo plazo.

En República Dominicana, cada vez más centros de salud, clínicas y programas comunitarios ofrecen tratamientos para dejar de fumar y vapear, combinando apoyo psicológico, terapias de sustitución de nicotina (como parches o chicles) y, en algunos casos, medicamentos que ayudan a controlar la ansiedad y los síntomas de abstinencia.

También existen líneas de ayuda, grupos de apoyo y campañas educativas que orientan a jóvenes y familias sobre cómo enfrentar la dependencia. Lo más recomendable es buscar orientación profesional para recibir un plan personalizado, adaptado a cada caso.

Además, es fundamental realizar chequeos médicos regulares, especialmente si ya se presentan síntomas como tos persistente, dificultad para respirar o dolor en el pecho. Un especialista en neumología o medicina respiratoria podrá evaluar el estado de los pulmones, indicar estudios complementarios y proponer tratamientos para reparar o minimizar posibles daños.

Dejar el vape no es fácil para muchos jóvenes, pero con información, apoyo familiar y acompañamiento profesional, es completamente posible recuperar la salud y la calidad de vida.

¿Qué podemos hacer como sociedad?

En República Dominicana, el crecimiento del vapeo entre jóvenes y adolescentes exige una respuesta colectiva. Es urgente que como sociedad asumamos un rol activo para proteger a las nuevas generaciones de los riesgos que esta práctica conlleva.

  1. Más educación preventiva: Es fundamental reforzar la educación en colegios, liceos y universidades, brindando información clara y basada en evidencia sobre los peligros reales del vapeo. Charlas, talleres y campañas de concientización pueden marcar la diferencia.
  2. Fortalecer políticas públicas: Es necesario actualizar y hacer cumplir leyes que regulen la venta y distribución de vapeadores, especialmente para impedir el acceso de menores de edad a estos dispositivos. Esto incluye mayor control sobre tiendas físicas y ventas en línea.
  3. Participación de la familia: Los padres, madres y tutores juegan un rol clave. Hablar abierta y sin prejuicios sobre el vapeo, conocer los riesgos y estar atentos a posibles señales de uso en casa o en la escuela es el primer paso para prevenir adicciones.
  4. Apoyo comunitario: Organizaciones locales, juntas de vecinos y comunidades pueden involucrarse impulsando actividades recreativas y espacios de apoyo donde los jóvenes encuentren alternativas saludables y positivas.

Prevenir el uso del vape no es tarea de una sola persona o institución: requiere la participación de todos. Informarse, educar y actuar es la mejor forma de cuidar la salud y el futuro de nuestra juventud.

En conclusión el vape no es una moda inocente ni inofensiva. Sus consecuencias pueden ser tan graves o incluso peores que las del cigarrillo tradicional, sobre todo para adolescentes y jóvenes cuyo cuerpo y cerebro aún están en pleno desarrollo.

La mejor forma de protegerse es informarse, prevenir y actuar a tiempo. Hablar del tema en familia, compartir información confiable y buscar ayuda profesional son pasos fundamentales para evitar daños irreversibles y asegurar una mejor calidad de vida.

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Dr. Wander Santos, MD 24 de julio de 2025
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