Ocho semanas de aprendizaje y anécdotas.
El internado médico es como una serie de televisión con varias temporadas: drama, suspenso, comedia y aprendizaje en cada episodio. Y como toda buena historia, la nuestra tuvo un final de temporada memorable con la rotación en Salud Pública o Medicina Social, desarrollada en la comunidad de Hato del Yaque.
En la rotación de Medicina Social pudimos asistir en charlas informativas en donde hacíamos énfasis de cuidados y prevención. Aprendimos que la medicina no se trata únicamente de grandes hospitales y equipos sofisticados, sino también de la vocación de servicio y contribuir asistiendo en compartir tips de como cuidar la salud, salíamos a las visitas domiciliarias.
Este internado rotatorio no solo me dejó experiencias académicas y profesionales, también me regaló la oportunidad de compartir con personas magníficas que hicieron que este año fuera mucho más llevadero, enriquecedor y especial. En el camino uno descubre que no todo se trata de los pacientes, los diagnósticos o los procedimientos; también se trata de las personas que nos rodean, de la compañía en los pasillos, de las risas entre guardias y de esos pequeños detalles que hacen la diferencia.
Quiero agradecer de manera especial al team, quienes dejaron huellas en este recorrido:
- Yuleisy Colón: siempre disciplinada y dedicada, estudiando incansablemente antes de entrar al salón. Su constancia y entrega nos recordaban que la preparación abre puertas y que el esfuerzo silencioso también inspira.
- Weldry Cabrera: el compañero que nunca nos dejaba relajarnos demasiado. Él siempre nos recordaba la importancia de estudiar para las preguntas del salón y tuyir a los R, al mismo tiempo, fue ese escudo que enfrentaba con valentía las preguntas de los residentes.
- Jennifer Hernández: con su seriedad y firmeza supo mantener al grupo con los pies sobre la tierra. Su carácter nos dio equilibrio, recordándonos que la responsabilidad también es parte esencial del camino.
A cada uno de ustedes les agradezco por aportar no solo a mi formación, sino también a mi crecimiento personal. Porque al final, lo más valioso que me llevo de este internado no son solo los conocimientos médicos, sino la amistad, la unión y las memorias compartidas.
Rotación Medicina Social